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Puerta V · Segunda parte · La noche: La noche que desnuda al alma

«La oscuridad no apaga: afina».

Puerta de dos hojas de madera en un marco de vigas, en una pared de tablas de madera; abierta, da al mar, con el sol poniéndose sobre el horizonte

Toca la puerta para abrirla.

Aquí sigue la puerta fuera del papel: su práctica, su gesto para el día y un lugar para escribir.

La práctica

Lanzando flechas a izquierda y derecha

De las Dieciocho Manos de Lohan

Mi intención al hacerlo: apunto con amor, suelto con verdad.

La referencia técnica de esta forma es Shooting Arrows.

El libro describe esta forma paso a paso. La descripción acompaña el aprendizaje con un instructor y, después, ayuda a recordar los movimientos.

«He decidido no enseñar estas artes a menores de dieciocho años». Guía común de las prácticas.

Apertura
Camina para sentir el espacio y encontrar el lugar adecuado para practicar. Después, realiza la apertura común de «Guía común de las prácticas»: sentir, soltar y sonreír del corazón.
Repeticiones
La elección, la frecuencia y las repeticiones de cada forma se aprenden con el instructor.
Cierre
Después de las repeticiones que hayas aprendido con tu instructor, deja espacio para el flujo del Chi y la quietud. Termina con el cierre común en el Dantien inferior y el masaje facial.
Cuidado
Si un movimiento produce dolor o mareo, detente.
Leer la guía común de las prácticas

Para llevar al día

«Si me pierdo, vuelvo y lo digo»

Como gesto personal, reconoce un sí o un no que necesitas decir. Busca palabras que expresen ese límite con claridad y sin herir deliberadamente. La frase que me acompaña es: «Si me pierdo, vuelvo y lo digo».

El reto de la semana

Siete días

Cada día, reconoce un sí o un no que necesitas decir y busca las palabras. Después marca el día.

0 de 7 días

«Si algo no te sirve, suéltalo». Lo que marcas se queda en este dispositivo.

Las preguntas

Escribe desde ahí

Recuerda una ocasión concreta en que necesitaste compañía. Vuelve por un instante al lugar donde estabas. ¿Qué te ocurría entonces? ¿Qué pudiste decir y qué quedó sin palabras?

Si te costó hablar, detente ahí. ¿Qué temías que la otra persona pensara de ti? ¿Había algo de lo que estabas viviendo que también te costaba reconocer a solas?

Puedes empezar por reconocerlo a solas, sin explicárselo todavía a nadie.

Tal vez pudiste pedir ayuda. Tal vez guardaste silencio. Mira qué ocurrió después y qué necesitabas recibir en aquel momento.

Puedes escribir esa primera frase y dejar que repose antes de decidir si quieres compartirla.

Escribes desde la primera pregunta

Si puedes, escribe en papel blanco y con lápiz de grafito. Si no los tienes cerca, escribe aquí y después imprime tu cuaderno.

Lo que escribes aquí no se envía ni se guarda: se borra al cerrar el sitio o al recargar la página. Imprímelo antes de salir y vuelve a leer tu bitácora con frecuencia.

Biblioteca

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«En una noche oscura,con ansias, en amores inflamada,¡oh dichosa ventura!,salí sin ser notada,estando ya mi casa sosegada».
San Juan de la Cruz, Noche oscura, canción primera

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