Antes de cualquier ejercicio: Guía común de las prácticas
Las prácticas comparten una apertura y un cierre. Entre ambos se encuentra el ejercicio que he elegido para cada puerta.
Apertura
Antes del primer movimiento, tómate un momento para sentir el cuerpo. Percibe cómo estás apoyado y cómo llega y sale el aire. Reconoce lo que hay hoy, sin exigirte una experiencia especial.
Suelta la tensión que puedas soltar. Afloja los hombros, las manos y el rostro. Deja que la respiración encuentre su ritmo. Después, sonríe del corazón: permite un gesto interior de amabilidad hacia ti mismo. Si hoy esa sonrisa es apenas una disposición, comienza desde ahí.
Sentir, soltar y sonreír del corazón. Esta es la apertura común a las trece puertas.
Activación del Chi
Realiza el ejercicio correspondiente a la puerta, respetando la forma aprendida y las indicaciones que le son propias.
Al terminar los movimientos, deja espacio para percibir cómo estás. Esta etapa comprende también el tiempo de flujo del Chi y la quietud posterior. Permanece sin buscar una sensación determinada. La experiencia de hoy puede ser sencilla.
Cierre
Recoge el Chi en el Dantien inferior, llevando allí la atención con suavidad. En esta tradición, el Dantien inferior es el centro situado en el bajo vientre, por debajo del ombligo. Evita apretar el abdomen o forzar la respiración para intentar producir una sensación.
Permanece un momento en quietud y agradece el tiempo de práctica. Frota las palmas para calentarlas. Con las manos relajadas, masajea suavemente el rostro, haciendo movimientos circulares de dentro hacia fuera, sin ejercer presión sobre los ojos. Recorre la cara sin prisa ni fuerza.
Al terminar, reconoce el lugar donde estás y vuelve poco a poco a la actividad cotidiana.
Repeticiones y aprendizaje
La elección, la frecuencia y las repeticiones de cada forma se aprenden con el instructor. El orden narrativo de las puertas no prescribe la misma práctica para todos ni exige realizar los trece ejercicios en una sesión.
Distingo el ejercicio de la escuela del gesto personal que propongo para llevar la puerta al día. Cuando presento solo el nombre de una forma, ese nombre sirve para reconocerla con quien te la enseñe; el gesto que sigue no describe ni sustituye su técnica. Puedes acercarte a esos gestos cotidianos sin intentar reproducir mis experiencias interiores.
Acompañamiento y regreso
Me importa con quién camino. Necesito poder contar lo que me pasa y escuchar a quien lo ve de otra manera, aun cuando yo lo sienta con mucha fuerza. Quiero poder hacerle preguntas a lo que vivo. Hay cosas que todavía no comprendo y que puedo dejar abiertas, sin apresurarme a darles un nombre. Si el miedo o la confusión empiezan a gobernar mis días, también necesito ayuda profesional. Eso forma parte del cuidado.
Esa convicción también guía mi manera de enseñar. He decidido no enseñar estas artes a menores de dieciocho años. Es un límite que pongo, por la responsabilidad que siento hacia quienes acompaño. Cumplir esa edad no significa estar preparado: también importan la madurez, el arraigo y la disposición a recibir ayuda.
Quiero compartir lo que he recibido cuidando también el regreso. Yo sigo aprendiendo a hacerlo.
Una nota de cuidado
Estas páginas no sustituyen un acompañamiento terapéutico o médico. Si atraviesas un dolor que desborda, pide ayuda. Si un movimiento produce dolor o mareo, detente. Las experiencias narradas con sustancias pertenecen a mi historia; aquí no doy instrucciones para repetirlas ni para inducir un trance.
Si algo no te sirve, suéltalo. Que podamos, tú y yo, sentir, soltar y sonreír del corazón.
Las prácticas que comparto aquí están dirigidas a personas adultas.
Una por puerta
Los ejercicios pertenecen a distintas series de mi escuela: las Dieciocho Manos de Lohan, las Dieciocho Artes de Lohan, las Dieciocho Joyas y la Metamorfosis de los tendones. Reunirlos aquí no los convierte en una sola serie tradicional.
- ILevantando el cielo con dos manosDe las Dieciocho Manos de Lohan
- IIMirando hacia atrás para llevar la luna sobre y dentro de míDe las Dieciocho Manos de Lohan
- IIIEl tigre feroz empuja montañasDe las Dieciocho Manos de Lohan
- IVArrancando estrellas, cambiando galaxiasDe las Dieciocho Manos de Lohan
- VLanzando flechas a izquierda y derechaDe las Dieciocho Manos de Lohan
- VIAbre la ventana y mira a la LunaDe las Dieciocho Artes de Lohan
- VIIEl leopardo de oro entrena sus garrasDe las Dieciocho Artes de Lohan
- VIIILa mariposa danza de flor en florDe las Dieciocho Joyas
- IXEl gran ave despliega sus alasDe las Dieciocho Artes de Lohan
- XEl Inmortal se limpia los ojosDe la Metamorfosis de los tendones
- XIEl Árbol Sagrado expande sus ramasDe la Metamorfosis de los tendones
- XIIEl Inmortal toca el cieloDe la Metamorfosis de los tendones
- XIIIPadre e hijo juntosDe las Dieciocho Artes de Lohan
Referencia de la apertura y del cierre
La Fuerza Serena. Chi Kung Shaolin. Voces y silencios de Sifu Rama escritos por Adelaida Nieto. Vergara.
Las tres eSes se desarrollan en las páginas 43–48. La secuencia común y el cierre, en las páginas 107–111.
Las formas se presentan aquí con una redacción propia y un cierre facial sencillo.
De las referencias de las prácticas, al final del libro.
