Puerta IV · Primera parte · Entrar: La voz que conduce al silencio
«Algunas palabras existen para morir en paz dentro del silencio».

Toca la puerta para abrirla.
Arrancando estrellas, cambiando galaxias
De las Dieciocho Manos de Lohan
Su referencia técnica es Plucking Stars; en mi relato aparece también como Cosechando estrellas.
El nombre poético acompaña mi lectura del ejercicio.
El libro describe esta forma paso a paso. La descripción acompaña el aprendizaje con un instructor y, después, ayuda a recordar los movimientos.
«He decidido no enseñar estas artes a menores de dieciocho años». Guía común de las prácticas.
- Apertura
- Sentir, soltar y sonreír del corazón.
- Repeticiones
- La elección, la frecuencia y las repeticiones de cada forma se aprenden con el instructor.
- Cierre
- Suelta y deja espacio para el flujo del Chi y la quietud. Termina con el cierre común en el Dantien inferior y el masaje facial.
- Cuidado
- Si un movimiento produce dolor o mareo, detente.
Para llevar al día
«Salvo lo que puedo; el mar hace el resto»
Como gesto para el día, elige una cosa que esté a tu alcance cuidar hoy. Mi intención es esa: una cosa, la que tengo en la mano.
Siete días
Cada día, elige una cosa que esté a tu alcance cuidar. Después marca el día.
0 de 7 días
«Si algo no te sirve, suéltalo». Lo que marcas se queda en este dispositivo.
Escribe desde ahí
Recuerda una situación que puedas mirar hoy con cierta calma. Detente en el momento en que quisiste asegurarte de cómo iba a terminar. ¿Qué temías que ocurriera? ¿Qué estabas tratando de proteger?
Observa cuánto esfuerzo te pedía sostener ese control. ¿Te ayudaba a afrontar lo que estaba pasando? ¿Había algo que te impedía escuchar, pedir o reconocer?
Si aparece un recuerdo, quédate con lo que reconoces de él. Puedes dejar en blanco lo que no recuerdas; no necesitas completar una historia para encontrarle sentido.
Tal vez fue una persona, tu fe, una palabra o algo sencillo que todavía recuerdas. ¿Qué cambió en tu manera de atravesar ese momento?
Elige la pregunta que más te haya detenido y escribe desde una escena de tu vida. Deja lugar para la duda y para lo que todavía te cuesta. Antes de cerrar, reconoce un gesto posible para hoy: algo que puedas cuidar sin exigir que ese gesto lo resuelva todo.
Si puedes, escribe en papel blanco y con lápiz de grafito. Si no los tienes cerca, escribe aquí y después imprime tu cuaderno.
Lo que escribes aquí no se envía ni se guarda: se borra al cerrar el sitio o al recargar la página. Imprímelo antes de salir y vuelve a leer tu bitácora con frecuencia.
Más sobre esta puerta
«Nada te turbe,nada te espante,todo se pasa,Dios no se muda;la pacienciatodo lo alcanza;quien a Dios tienenada le falta:sólo Dios basta».
Vuelvo a estos versos cuando necesito aquietar el miedo. Me llevan al cuarto de mi infancia: la luz de la luna entraba por la cortina y el cuadro de Guadalupe seguía en la pared.
Santa Teresa de Ávila · Las Moradas (Castillo interior) · «Nada te turbe»
Santa Teresa de Ávila en el libro- Wu Wei
- «No hacer»: actuar sin forzar, como el sauce que se mece con el viento.
- Tres eses
- Sentir, soltar y sonreír del corazón: la apertura común de las prácticas. No se confunden con los tres momentos de la sesión: apertura, activación del Chi y cierre.
- Biso
- Hierba fina y alta que crece alrededor de las salinas de Cervia, tal como la nombra el autor.
- Fe
- En la experiencia del autor, acompaña la duda entre la razón y el espacio interior que llama metanoia: «Hay días en que aquella presencia se siente lejana y me pregunto cómo sostener lo recibido. Entre la duda existe un pegamento llamado fe. En mi camino ha sido indispensable».
- De pequeño
El Caribe: Cata, Catica, La Restinga. En los cayos de Morrocoy, las estrellas rojas del mar.
- A los nueve años
Ciudad de México, el antiguo convento de las Capuchinas: su madre le compra un cuadro pequeño de la Virgen de Guadalupe.
- A los diez u once años
En su cuarto, frente al retrato de la Virgen de Guadalupe.
El relato completo está en el libro.
La Casa de Livio
«Hay historias que no necesitan ser explicadas. Solo necesitan ser escuchadas».
Leer «La Casa de Livio»«Puedes leer una puerta por semana o quedarte más tiempo en la que lo pida».
Cómo recorrer las puertasVolver a las trece puertas


